top of page
original (7).jpg

Loa al árbol

“Aunque los seres humanos hemos conquistado el espacio terrestre, con su lenta y silenciosa sabiduría evolutiva los árboles han conquistado el tiempo.”

 

Francis Hallé

Por Volvámonos Verdes | 29 de agosto del 2026 | Lectura de 40 min.

Los vemos por todas partes, ahora mismo estamos rodeados de ellos, y quizás no los valoramos lo suficiente. Casi todos hemos jugado cuando chicos en un árbol, escalándolo, o quizás incluso nos hemos hecho amigos de algún árbol. Pero a medida que vamos creciendo, los vamos olvidando. Este es un tributo para ellos, necesitamos recordarlos y hacernos conscientes de que gracias a ellos la vida se sostiene.

 

Los árboles, de hecho, son importantísimos, nos dan el oxígeno que respiramos, las plantas son muy importantes, bueno, todo es importante (hongos, bacterias, animales, etc.). De hecho, el logo de nuestro podcast es un árbol, y quizás es como el símbolo más “obvio” cuando uno habla de medio ambiente, pero eso es por algo. Para muchas personas la forma de un árbol, con sus ramas, con sus raíces, es como si representara al mundo completo y sus interconexiones. Es muy simbólico.

 

Hay que conocerlos para protegerlos. Un árbol es un ser vivo y pertenece al Reino Plantae. Y, tal como todo ser vivo, necesita alimento, agua, luz solar, energía, se reproduce, nace y muere. Diríamos que estas son las características de un ser vivo, tal como nosotros.

 

Como ser vivo, tienen características similares a nosotros, pero también diferencias. Por ejemplo, los animales, quienes pertenecemos al Reino Animal, nos movemos, nos podemos transportar. Tenemos patas, alas, extremidades, aletas, tentáculos, etc. para nadar, volar o correr. Un árbol o una planta, por lo general, está sujeto o anclado al suelo, al sustrato. Por lo tanto, los árboles (las plantas) no pueden moverse para buscar su alimento, tienen que producirlo ellos mismos. A esto le llamamos: organismo autótrofo.

original.jpg
Créditos: Justin Scholten, usuario de iNaturalist

El árbol produce su propio alimento (materia orgánica, azúcares) con la ayuda de la luz solar, CO2 y agua. En este proceso, que es bien complejo y se conoce como fotosíntesis, se producen los azúcares (glucosa por ejemplo) que le ayuda al árbol a crecer (formar el tronco, ramas, hojas, raíces), de esta manera guarda carbono durante generaciones. Durante la fotosíntesis se genera el alimento (azúcares), y también se genera como subproducto o desecho el oxígeno, que los árboles (plantas) liberan a la atmósfera.

 

Para ellos lo que es prácticamente un desecho, para nosotros (los animales) es algo esencial para poder respirar y sobrevivir.

 

Los animales respiramos oxígeno y liberamos CO2. Nuestro desecho es esencial para las plantas (árboles) para producir su propio alimento, y ellos en ese proceso liberan oxígeno que es esencial para nuestra respiración. Estamos conectados de una manera muy profunda, dependemos unos de otros. Somos dos piezas que encajan a la perfección. Y ese proceso de producir su propio alimento, es la famosa fotosíntesis.

 

La fotosíntesis (griego: foto → luz, síntesis → juntar, componer) ocurre dentro de los cloroplastos. El cloroplasto tiene un pigmento, que es la clorofila, que le da el color verde a las hojas, y es la que absorbe los fotones de luz. Las hojas se disponen de tal manera que maximizan su exposición a la luz del sol, evitando darse sombra entre sí. Cuando miras hacia arriba y ves que las hojas están superpuestas como piezas de un puzzle. No todas las hojas cambian de color. De hecho, existen los árboles siempreverdes y los árboles caducifolios.

Los árboles siempre verdes (perennifolios) tienen hojas durante todo el año, pero igual las van cambiando, solo que no se nota porque no se caen todas las hojas al mismo tiempo. Como el caso de nuestro bosque esclerófilo (del griego: skleros es duro y phyllon es hoja), con árboles de hojas duras, que les ayudan a aguantar las condiciones más secas: boldo, litre, peumo. Otro árbol siempreverde más al sur es la araucaria, el alerce, coihue. Y a diferencia de los árboles siempre verdes, los árboles caducifolios son los que pierden sus hojas durante las épocas menos favorables, como otoño e invierno. Por ejemplo, el roble, el raulí, el ñirre, la lenga.

 

Y lo que pasa es que cuando los días se acortan y la temperatura comienza a bajar, las hojas ya no producen clorofila y se comienzan a hacer más evidentes otros pigmentos, lo que hace que sus hojas cambien de color (café, rojo, amarillo, naranja).

original (1).jpg
Créditos: Natalia Carrasco usuario de iNaturalist

¿Por qué se caen las hojas?

 

Porque la hoja deja de producir una hormona vegetal llamada auxina (hormona del crecimiento). Como deja de producir la auxina, la unión entre el pecíolo (ramilla) y la rama se debilita, la articulación se rompe y la hoja cae flotando hasta el suelo. Es poético y lindo. Nos enseña a soltar.

 

El árbol entra en un estado de reposo invernal, en que mantiene sus actividades al mínimo, reduce la absorción de agua y de nutrientes. ¿Qué nos enseña esto? Nos enseña que a lo largo del año, hay momentos de descanso. Que no podemos dar el 100% todo el rato, todos los seres vivos necesitan períodos de reposo y descanso entre los períodos de más actividad. Al observar la naturaleza, aprendemos mucho de cómo vivir la vida.

original (2).jpg

¿Qué pasa en el tronco?

 

El tronco es lo que le da el sostén al árbol, sin el tronco, no podría crecer tan alto, y también el tronco actúa como el canal por donde se transportan el agua y los nutrientes. De hecho, el tronco es lo que diferencia, principalmente, a un árbol de otras plantas que no son leñosas, como las hierbas. El tronco está hecho de celulosa, lignina y otros componentes (que contienen carbono). Son lo que le da firmeza y resistencia. Por algo utilizamos la madera muchas veces para construir nuestras casas.

 

En la parte de afuera del tronco, tienes la corteza, que está compuesta por células muertas, que protege al árbol contra enfermedades, incendios, ataques de animales. Dentro del tronco encontramos los tejidos que conducen agua y nutrientes, lo podemos comparar con nuestro sistema vascular que transporta la sangre por nuestro cuerpo. Pero en el árbol es distinto, porque no son venas ni arterias: dentro del tronco encontramos el floema, el que transporta los nutrientes y azúcares obtenidos de la fotosíntesis. Y también encontramos el xilema, que transporta el agua desde las raíces hasta la copa del árbol.

Créditos: Aaron Loyola, usuario de iNaturalist

¿Cómo es que el árbol logra transportar el agua desde las raíces, por el tronco, hasta la parte más alta que está a varios metros de altura?

 

Es gracias a la transpiración del agua que se produce en las hojas. En las hojas se evapora el agua, lo que crea una presión negativa de vapor de agua. Esta atracción de agua se extiende a lo largo del xilema, debido a las fuerzas cohesivas que mantienen unidas las moléculas de agua y la fuerza entre el agua y la pared del xilema. Es como una fuerza de succión, que hace que el agua suba.

 

¿Qué son esos anillos que vemos cuando se hacen estos cortes transversales en un tronco?

 

Es por el crecimiento secundario del tronco que lo va engrosando (crecimiento primario en longitud, crecimiento secundario en grosor). Las células del cambium (tejido) se van dividiendo y produciendo nuevas células que rodean a las anteriores, como anillos circulares. Cada uno de estos anillos representa un año. El color claro representa el crecimiento durante la primavera y el oscuro es el crecimiento más tardío, en otoño. El grosor del anillo depende de las condiciones climáticas que hubo ese año. Durante los períodos de estrés, como una sequía, los anillos serán más delgados. Gracias a los anillos podemos saber la edad del árbol y también podemos reconstruir el clima del pasado.

Los árboles caducifolios pierden sus hojas en otoño y caen al suelo. ¿Qué pasa después? ¿Cómo es que esas hojas no se van acumulando y acumulando y tapando todo de hojas? ¿Cómo es que no estamos nadando en un mar de hojas?

 

Es que en la naturaleza está todo pensado. Las hojas son el alimento del suelo. Y no olvidemos que el suelo es importantísimo, no es tan solo un soporte sin vida, ¡está lleno de vida! Las hojas caen en otoño, y con el aumento de las lluvias, se humedecen y forman una capa que protege el suelo del frío, un colchoncito que protege a los insectos y otras formas de vida. También se comienzan a descomponer gracias al trabajo de invertebrados, hongos y bacterias, y se va formando una capa de materia orgánica oscura (humus), de esta manera se devuelven los nutrientes al suelo (como nitrógeno, fósforo, calcio, azufre) que vuelven a alimentar a otros árboles y plantas. Es un ciclo cerrado, reciclaje puro. Y ayuda a que el suelo esté más fértil y que los árboles y plantas crezcan mejor.

Por eso, no deberíamos barrer las hojas en otoño. Porque alimentan el suelo y lo mantienen fértil y vivo. Muchas personas las barren donde hay pasto, porque si no, el pasto se pone café y se pudre. ¿Pero es necesario tener pasto en todas partes? A lo mejor podemos balancearlo, partes con pasto, y partes con hojas y ese suelo negro, fértil que huele muy rico. Un equilibrio. Y si barres las hojas, por último echémoslas en el compost, no las metamos en una bolsa plástica y a la basura, porque se está perdiendo algo valiosísimo.

 

¿Qué pasa cuando el árbol entero se cae al suelo?

Cuando el árbol cae, también se recicla pero este proceso es más largo, puede durar muchos años. El tronco comienza un proceso de descomposición en el suelo, rompiéndose y pudriéndose gracias al trabajo de, por ejemplo, larvas de insectos, bacterias y hongos, los nutrientes de la madera se vuelven a liberar y reintegrar en el suelo (fósforo, nitrógeno, potasio, calcio, etc.). En el proceso de descomposición también se vuelve a liberar el carbono como CO2 a la atmósfera, pero este es un proceso lento y una parte del carbono queda en el suelo (redes tróficas). No es una liberación de CO2 así repentina, como cuando se quema un bosque o cuando quemamos un combustible fósil. ¿De dónde vienen los combustibles fósiles? ¿De las plantas? ¿De la materia orgánica?

Créditos: Marc Anderson, usuario de iNaturalist

Están hechos de animales y de plantas descompuestos. Se formaron por la descomposición de material biológico que se fue acumulando en el suelo, en condiciones sin oxígeno con altas presiones y temperaturas, hace millones de años, en el período carbonífero, anterior a los dinosaurios, hace más de 300 millones de años atrás. Por eso se llaman combustibles fósiles. Y llega el humano, descubre estas fuentes de energía, que puede quemar y liberar mucha energía en unos segundos, y las comienza a explotar. Imagínense: un combustible fósil que se demoró millones de años en formarse, lo quemamos en unos segundos. No hay proporción, es un desbalance total entre los ritmos naturales y nuestros ritmos. Y bueno, estamos quemando tanto y tan rápido (en fábricas, para producir energía, autos, barcos, aviones) que el CO2 que se libera es muchísimo, y está aumentando la temperatura de la atmósfera por el efecto invernadero. Cada mes se superan nuevos récords. Esa es la historia del cambio climático provocado por el ser humano.

 

Volviendo a los árboles: un árbol caído no es en realidad un lugar muerto donde no pasa nada. Un árbol caído es un hábitat de muchos animalitos y otros seres. Es como un multiser. Cuántas veces hemos pillado al chucao escondiéndose dentro de un tronco caído, los churretes también pueden nidificar dentro, vemos musgos, líquenes, hongos, helechos creciendo ahí. Guardan mucha humedad, es como un microambiente. Un árbol caído es pura belleza.

Créditos: janko_k usuario de iNaturalist

Otra gran diferencia que vemos entre un árbol y un animal es que los árboles son más grandes, crecen y crecen y crecen. Un animal no puede crecer tanto, sino seríamos gigantes.

 

El árbol igual no crece eternamente, hay un punto en que ya no puede seguir creciendo porque se caería. Ese límite de hasta donde crecen no está tan marcado como en los animales. Además, los árboles (plantas) no tienen una estructura corporal marcada como los animales, con un eje anterior y posterior, en el caso de mamíferos tenemos cuatro extremidades, una cabeza, dos ojos. Nuestro desarrollo es similar, se llega hasta cierta edad 70-80-90 y morimos. En cambio un árbol (planta) puede tener 3 ramas, 20 ramas, de todas las formas, de todos los tamaños, hasta más de un tronco. No hay una estructura corporal ni un desarrollo tan marcado.

 

Normalmente un árbol no muere por viejo, sino que muere por accidentes, le cae un rayo, se cae por el viento, un incendio, una persona lo corta.  Entonces, si no le pasa ningún accidente, ¿eso significa que viviría para siempre este árbol?

 

Los árboles pueden vivir muchísimos años, son los grandes abuelos de la tierra, algunos hasta miles de años. Hay un paper del 2020 que habla de la alta longevidad de los árboles, donde se habla de que los investigadores no han logrado encontrar evidencia genética de envejecimiento en los tejidos de árboles muy viejos. Aparentemente no tienen senescencia programada. Potencialmente podrían vivir indefinidamente, pero eventualmente (en tantos años) algo le puede pasar: le cae un rayo, un incendio, enfermedad por hongo, catástrofe, nieve. Pero así como decir que son inmortales sería mucho decir, aún no hay pruebas de ello.

 

¿Cuál es el árbol más viejo del mundo?

 

No está tan claro, porque no hay mediciones exactas de la edad de los árboles. Pero se cree que el más viejo o uno de los más viejos es un gran pino erizo (bristlecone pine Pinus longaeva) de unos 5000 años (5067) que crece en unas montañas de California. Cinco mil años Seba. O sea, cuando se construyeron las primeras pirámides de Egipto, ese árbol tenía más de 400 años.

 

Sin embargo, hay unn gran alerce (Fitzroya cupressoides) que se encuentra en el Parque Nacional Alerce Costero. Antes se pensaba que tenía 3500-4000 años. Y se publicó un artículo en la revista Science que dice que podría tener más de 5000 años. Eso generó mucho debate, por la metodología que se usó para calcular la edad, que no fue contando todos los anillos porque es demasiado grande, y se usó una simulación estadística. Pero independiente de eso, el alerce es muy antiguo, le dicen el “Gran Abuelo”. Recibe tantas visitas que igual eso lo está dañando. No hay que abrazarlo, subirse a él, le han pisado mucho las raíces que están descubiertas. Hay que admirarlo desde lejitos nomás.

 

Y los árboles no son necesariamente los seres vivos más viejos. Recordemos ese hongo del género Armillaria que está en Oregón EE.UU. y que es enorme (cubre alrederdor de 1000 ha). Y no se sabe bien la edad, pero podría ser de 2000 a 8000 años de antigüedad (los humanos estábamos recién desarrollando la agricultura). Y quizás aún nos quedan por descubrir otros más grandes y antiguos. 

Créditos: Nicolás Cisterna, usuario de iNaturalist

¿Qué pasa ahí en las raíces de un árbol, en ese lugar oscuro, bajo la superficie del suelo?

 

Ese es otro mundo, el de las raíces. Son las que absorben el agua y los nutrientes del suelo. También le dan el sustento al árbol, lo sostienen en el suelo, así aguanta los vientos super fuertes. Las raíces también estabilizan el suelo, ayudan a evitar la erosión, por ejemplo, los árboles que se encuentran en las riberas de los ríos le dan estabilidad a las orillas.

 

Un caso interesante son las raíces aéreas, que son raíces que crecen por encima del suelo. Las podemos ver, por ejemplo, en los bosques de manglares. Estos son bosques que crecen en zonas tropicales e inundadas, normalmente donde los ríos llegan al mar (desembocadura). Ahí, los árboles tienen raíces aéreas o adventicias que les permiten absorber oxígeno directamente del aire, ya que los suelos que están inundados no tienen oxígeno. Son bosques muy geniales con muy alta diversidad de peces, crustáceos, aves y otros animales. Actúan como barreras naturales ante inundaciones, por lo que dado el contexto actual de cambio climático y de subida del nivel del mar (por el derretimiento de los polos), son esenciales para aumentar la resiliencia frente a huracanes, marejadas, controlan la erosión, protegen las costas, etc. Se están usando en proyectos de regeneración que están dando muy buenos resultados.

 

El  xilema y el floema transportan agua y nutrientes, ¿de dónde viene esa agua y esos nutrientes?

 

Del suelo. Y son las raíces las que extraen o absorben el agua y nutrientes del suelo. ¿Y cómo lo hacen? Las raíces están super ramificadas en raíces cada vez más y más pequeñitas, donde ya son como unos pelos minúsculos, que aumentan el área de su superficie y les permite absorber agua y nutrientes.

 

En la gran mayoría de las plantas (igual esto está en estudio), las raíces forman una relación simbiótica con hongos que se llaman hongos micorrícicos. Mutuamente se benefician. Las raíces le entregan al hongo alimento (azúcares que produjo con la fotosíntesis) y el hongo le ayuda a conseguir agua y nutrientes (como fósforo y nitrógeno). Porque hay que recordar que el hongo se ramifica en estas hifas, estas redes de hebras súper delgadas que cubren mucha más área que las raíces y pueden absorber más nutrientes. Esta asociación micorrícica le ayuda también al árbol (planta) a ser más resistente frente a infecciones de patógenos, contaminación por metales pesados y a tolerar mejor el estrés como la sequía. Algunos de estos hongos son específicos de una especie de árbol, otros son generalistas y se asocian con muchas especies. Esta asociación entre raíces y hongos micorrícicos es super antigua, ocurrió hace más de cuatrocientos millones de años, en la Era Paleozoica, cuando las primeras plantas vasculares colonizaron la tierra firme; de hecho pudieron habitar tierra firme gracias a esta asociación.

 

Los hongos micorrícicos conforman el micelio, esta red de hifas, que son como redes de hebras súper delgadas que se expanden por el suelo y se conectan con otros hongos micorrícicos, asociados a otros árboles (plantas). Conectando a los árboles debajo del suelo. Por ejemplo, las investigaciones de la científica Suzanne Simard han demostrado que los árboles se comunican debajo del suelo gracias a estas redes de micorrizas, que transportan nutrientes y señales químicas entre los árboles. Es como una red de comunicación, se le conoce como wood wide web. Y bueno hay árboles más viejos que tienen más conexiones, y pueden compartir alimento y nutrientes con otros árboles más jóvenes, a estos Suzanne Simard les llamó “Árboles Madre”. Concepto que ha sido cuestionado por algunos científicos, seguramente porque no les gusta que se humanice a los árboles, o consideran que es un concepto New Age, hippie, etc. Pero, ya hay investigaciones que han confirmado esto y, de todas maneras, está en investigación todavía y aún no se tienen todas las respuestas. El mensaje más importante de esto es que en un ecosistema, como un bosque, existen las interconexiones, la simbiosis, donde no solo hay competencia, también hay colaboración.

Créditos: Pablo Toro, usuario de iNaturalist

 ¿Cómo se reproducen los árboles?

 

Al igual que con los animales y las otras formas de vida, los árboles (plantas) se reproducen. Y en las plantas tienes reproducción sexual y asexual. Vamos a la reproducción sexual. Algunas plantas tienen flores (angiospermas, las que no tienen flores se llaman gimnospermas), pero bueno, en los árboles con flores, la reproducción ocurre a través de la polinización, ya sea por el viento que transfiere el polen de una flor a otra, o por insectos y por otros animales (aves y murciélagos), que vienen para alimentarse del néctar y transfieren el polen de una flor a otra, ayudando a su reproducción sexual. Y la flor desarrolla un fruto que tiene dentro la semilla. Y claro la fruta está hecha para atraer a distintos animales a comerlas, y esparcir las semillas. Como los monos, que esparcen las semillas de muchos árboles en las selvas. Así aumentan la distribución de los árboles, es su forma de transportarse y llegar a nuevos lugares. Un caso muy bonito en Chile es el del monito del monte (no es mono, es un marsupial pequeñito) que esparce las semillas del bosque templado chileno como, por ejemplo, del quintral, una planta parásita que es alimento del picaflor chico, y el monito se come la semilla que pasa por su tracto digestivo, la defeca y la semilla germina. Incluso hemos escuchado de semillas que aumentan su germinación gracias a que pasaron por el tracto digestivo de un animal. Co-evolución. Algunas semillas germinan mejor gracias al fuego, como de pinos, por eso se esparcen tanto después de incendios. Eso los hace aún más invasores todavía. Hay semillas que se esparcen por el viento también (como las de los pinos, gimnospermas). En las plantas todo es posible: en las plantas con flores tienes árboles que tienen flores macho y flores hembra, o solo de un sexo.

 

¿Cuándo surgieron los árboles en el planeta tierra?

 

Por los registros fósiles se cree que las primeras plantas arbóreas pudieron haber aparecido hace unos 400 millones de años atrás, tenían un sistema vascular (para el transporte de agua y nutrientes) lo que les dio la capacidad de elevarse del suelo y formar troncos y ramas. Antes de esto, las plantas terrestres tenían que vivir cerca del suelo, como los musgos y las hepáticas. Posteriormente (hace más de 300 millones de años) aparecen las gimnospermas, que son plantas con semillas desnudas, expuestas, no protegidas por un ovario (o fruto). A este grupo pertenecen las coníferas (pinos, abetos, alerces, ginkgos). Los ginkgos, de hecho, se consideran fósiles vivientes porque es la última especie superviviente de un género de plantas que antes eran muy diversas, y porque casi no ha cambiado con respecto a los fósiles que se han encontrado. Posteriormente, hace más de 100 millones de años, en el período Cretácico, aparecieron las plantas con flores (angiospermas), que mantienen sus semillas en un ovario protector, conocido como fruta. Las angiospermas se diversificaron mucho, desplazando a las gimnospermas, y co-evolucionando con organismos polinizadores como abejas, mariposas y colibríes, que les ayudan a reproducirse y a esparcir las semillas.

En Chile, por ejemplo, tenemos al queule (Gomortega keule), que se considera un fósil viviente, es endémico de Chile, solo se encuentra aquí y además, se encuentra en peligro de extinción. Se considera un fósil viviente, porque es una especie muy antigua de un linaje muy antiguo, con características que se han mantenido por millones de años.

 

Nos tocó ver los queules, en la octava región, cerca de Concepción, en la comuna de Tomé. Formaban como unos anillos, o círculos de árboles flaquitos. Y nos contaron que ese círculo de árboles representaba el grosor del árbol original, que había sido cortado, y que después salieron esos vástagos del perímetro original del árbol. O sea, ¡eran gigantes! Y los que quedan, que son mucho más flaquitos, están rodeados de plantaciones de monocultivos de pinos, que son muy propensas a los incendios, por lo que los queules están realmente en peligro grave. Sus poblaciones están fragmentadas porque se talaron, por los incendios, por la amenaza de especies exóticas invasoras como pinos y eucaliptos, etc.

original (8).jpg
Créditos: Patricia Pérez Sepúlveda, usuario de iNaturalist

Algo interesante de los queules tienen un fruto que es inusualmente grande, por lo que se piensa que el árbol pudo haber tenido una relación estrecha con animales muy grandes que ahora están extintos, como los gonfoterios y milodones. Hablamos de ellos con la paleoecóloga Natalia Villavicencio (ep. 82), nos contó que eran similares a mastodontes y vivieron en Chile hace más de 10.000 años atrás. Y se cree, que los gonfoterios se comían este fruto y dispersaban su semilla. Porque actualmente no tenemos ninguna especie tan grande que pueda esparcir esa semilla. Por eso, el queule está aún más amenazado, porque no tiene una especie grande que esparce su semilla.

 

Sería una pérdida terrible si se extinguiese el queule. Por ejemplo, se perdería toda su historia evolutiva única, no solo de la especie, de la familia completa, porque es el único representante de esa familia. Se perdería la memoria biocultural asociada al queule, de las personas que han convivido con la especie y utilizan el fruto para hacer mermeladas y licores, por ejemplo. Porque cuando se pierde una especie, no solo se pierde esa especie, sino que toda la red de interacciones que tenía con su entorno, con otras especies. Por ejemplo, al extinguirse el gonfoterio, se puso en peligro la existencia del queule. Tenemos que pensar el mundo no como individuos separados, sino como redes de relaciones.

 

Hablando de relaciones, lo que es muy fascinante de los árboles es que no son tan sólo un ser vivo, un individuo, por separado, sino que también son el espacio para que otros seres puedan vivir, son hábitat de otros seres vivos.

 

Si vemos a los árboles a escala más pequeña, son como un ecosistema en sí mismo, o un hábitat para otras especies. Un árbol está cubierto de plantas epífitas como helechos, musgos, hepáticas, orquídeas, líquenes, plantas parásitas como el muérdago. Estas mismas plantas son microhábitat para otros organismos. El árbol es hábitat de insectos, aves, mamíferos como el monito del monte, hongos. ¿Se acuerdan de la noticia en Ladera Sur de que el año 2022 se descubrió a un cachorro de güiña dentro de una cavidad de un árbol quemado, lo que indica que las güiñas pueden utilizar las cavidades de los árboles para su reproducción? Ese proyecto es fascinante, hablamos un poco de eso en la entrevista con Tomás Altamirano y con Tomás Ibarra. Es un proyecto de investigación de redes de nidos en cavidades de árboles de la Universidad Católica (Laboratorio ECOS del Centro UC de Desarrollo Local).

 

En esa investigación que lleva muchos años, se ha descubierto que muchas aves utilizan las cavidades de los árboles viejos para nidificar, que se establecen redes de interacciones entre una y otra (se le llama red de nidificadores). Y que los árboles muertos en pie tienen muchas cavidades y nidos. De manera que se descubrieron las relaciones entre animales (carpinteros, pitíos, lechuzas, comesebos, rayaditos, cachañas, monito del monte, murciélagos, güiña) incluso hongos e insectos.

 

Y debajo del árbol también hay sombra, humedad, maleza, hojarasca, madera en descomposición, hongos, musgos, líquenes. Aquí hay hábitats de otros seres. Esto es lo que se conoce como sotobosque: que son los arbustos y vegetación que crecen bajo los árboles. El sotobosque de quila, por ejemplo, puede ser refugio de muchos seres como el chucao, pudú, ranita de Darwin. Es otro mundo. Por eso también, no debemos ver en menos al sotobosque, debemos cuidarlo. Esa noción tan fea de “limpiar” el bosque, que vemos mucho en las zonas rurales, es destruir la casa de otros seres vivos.

Créditos: Joel Brendan Wommack, usuario de iNaturalist

¿Qué beneficios nos entregan los árboles?

Beneficios no solo para humanos, para todos los seres. Los árboles son hábitat de otros seres vivos, la casa de otros seres vivos como microorganismos, hongos, líquenes, musgos, hepáticas, plantas, bichitos, anfibios, aves, mamíferos, incluso los humanos.

 

Los árboles absorben CO2 (secuestran carbono), por lo que ayudan a combatir el cambio climático.

Los árboles contrarrestan todas las embarradas, por así decirlo, que nos mandamos. Nosotros quemamos combustibles fósiles, liberamos CO2 a la atmósfera, y los árboles lo absorben y lo guardan. Pero también les afecta el cambio climático, se estresan por las altas temperaturas y la sequía, por ejemplo. Miren lo que ha pasado con el bosque esclerófilo en la zona central de Chile. Y así no pueden seguir absorbiendo CO2. Estamos estresando al límite estos ecosistemas.

 

Los árboles también mantienen los ciclos del agua, de los nutrientes y la energía. Los bosques contribuyen a la provisión de agua. Por ejemplo, en Chile en las cuencas en que se ha deforestado el bosque nativo y se ha reemplazado por plantaciones de monocultivos de pinos o eucaliptos, se ha observado una disminución de los caudales de los ríos. Esto es por varias razones, que discutimos en el episodio número 8 sobre los monocultivos forestales (una sola especie, no hay sotobosque, la tala rasa deja el suelo descubierto, las especies tienen una alta tasa de evapotranspiración, etc). Pero, un estudio que se publicó en 2021, descubrió que cuando se vuelve a regenerar el bosque nativo, aumentan los caudales de los ríos. O sea, los árboles absorben el agua, se absorbe en el suelo y se recargan las napas subterráneas. Esto lo observamos aquí mismo, al lado nuestro hay una gran bosque nativo, y con todo lo que llovió el invierno pasado, no tuvimos ninguna inundación, ¿dónde se va toda el agua? Pareciera que es absorbida por el bosque, que queda acumulada en el suelo, que se llenan las aguas subterráneas. Si no estuviera este bosque, en invierno tendríamos puras inundaciones, y en verano estaríamos secos, porque toda el agua se evaporaría y los ríos se secarían.

 

Los árboles estabilizan el suelo, controlan la erosión (evitan la rápida escorrentía del agua de lluvia), ayudan a la generación de nuevo suelo, previenen la desertificación.

 

Los árboles protegen las riberas de los ríos, las estabilizan. Contribuyen a filtrar los sedimentos y los contaminantes que podrían entrar al río. Por ejemplo, aquí en la cuenca del lago Villarrica, tenemos un lago super contaminado con exceso de nutrientes y de materia orgánica, y esto está relacionado, entre otras cosas (piscicultura, caca, agricultura) a que se deforestaron las riberas de los ríos, y todos los contaminantes ya no se filtran, sino que llegan directo al agua de los ríos, y al lago.

 

Los árboles mantienen el equilibrio climático global y de los ecosistemas. No solo porque absorben CO2, sino también debido a la evaporación del agua. ¿Has escuchado hablar de la bomba de agua de la Amazonía? Por la evaporación de agua de todos los árboles de la selva, se crean flujos de vapor, como unos ríos en el aire de nubes. Lo presenciamos cuando estuvimos en la selva de Iquitos, cómo llovía a cántaros, después salía el sol y daba un calor, y toda esa agua se volvía a evaporar hacia el cielo y se formaban nubes. Es increíble

 

Los árboles son termorreguladores, regulan las temperaturas gracias a la evapotranspiración y nos protegen de los rayos del sol. Cuando caminamos por Santiago, más de 30 grados, rodeados de cemento, a pleno sol, sentíamos que nos quemábamos, caminar tan solo un poco te cansaba más. Y llegábamos a una calle con árboles, nos sentíamos tan aliviados, como meternos en una ducha, en serio, tan refrescante, se sentía cómo bajaba la temperatura, corría un viento, era como si el aire se volviera menos denso. Los árboles son increíbles, la sombra de un edificio no es igual. Por lo que una ciudad con árboles es muy distinta a una sin árboles, de hecho las comunas que son más verdes tienen en promedio unos cuantos grados menos que las comunas con menos árboles. Y aprovechamos aquí de darle un tirón de orejas a las municipalidades, que nos han cortado varios árboles o los han podado excesivamente, dejando las calles sin sombra, y ya quiero ver cómo va a ser caminar por esas calles en verano.

 

Aparte de esos beneficios, no hay que olvidar que los árboles nos proporcionan resinas, cortezas, flores, madera, leña, frutos, hojas y semillas que permiten sostener diversas formas de vida humana y no humana en el planeta. Las manzanas, peras, cerezos, limones, higos, aceitunas, cacao, café, nueces, castañas, avellanas, almendras vienen de árboles. Muchos árboles tienen flores, de las que producimos miel, como el ulmo.

Créditos: Makka Brown, usuario de iNaturalist

Y no solo eso. Los árboles nos ayudan a tener mayor bienestar físico y mental. Caminar en un bosque, por ejemplo, reduce el estrés. Es por eso que existen las terapias de bosque, que utilizan la naturaleza como herramienta terapéutica. La naturaleza (en este caso, los bosques, los árboles) nos sanan.

 

Y nos enseñan muchas cosas. Nos da una perspectiva necesaria para vivir, nos invita a observar y escuchar, a sentir, a ser pacientes. Un árbol crece al ritmo que crece, normalmente muy lento, va a su propio ritmo, no se le puede apurar a crecer más rápido, y a pesar de eso llegan a alturas impresionantes, a vivir miles de años. Nos enseñan a tener una paciencia infinita. Y son testigos durante miles de años de todos los acontecimientos que han ocurrido y ocurrirán en la tierra.

 

¿Saben qué otra cosa bonita nos enseñan los árboles? A aceptar la diversidad de formas, colores, texturas, tamaños, etc. Cada árbol es hermoso, no importa si tiene las ramas derechas, chuecas, hacia un lado, si es más ancho o más delgado. El árbol es tal cual como debe ser. ¿No creen que eso nos enseña a los humanos a aceptarnos también tal cual somos, sin importar nuestro color de piel, tamaño, si tenemos los brazos así o asá, si caminas o no caminas de tal manera? Nos acordamos de una escena muy hermosa de una película, Nimfomaníaca, donde hablan de las formas de los árboles, y que en invierno pierden las hojas, y quedan desnudos, mostrando sus almas, que son como las almas de los seres humanos. Es muy lindo.

 

También nos enseñan a estar conectados a nuestro entorno. No se nos ocurre en este momento algo más conectado a su entorno, orgánicamente, totalmente, que un árbol. Está conectado al suelo, al aire, al agua, al viento, al sol, a la lluvia, a todo. Siente todo. Vibra con su entorno.

 

Los árboles también nos dan la sensación de sacralidad, de algo sagrado, algo superior a nosotros. Algo que viene desde el fondo de la tierra y se eleva a los cielos. En Europa, por ejemplo, hay un árbol Fagus sylvatica, haya, que puede crecer mucho, y sus ramas caen después como las del sauce y uno se puede esconder adentro, y es como una cúpula, es lo más cercano que se puede sentir a estar dentro de una iglesia, de un espacio sagrado.

 

Por eso es que muchas culturas del mundo tienen mitos, creencias e historias relacionadas a sus árboles típicos. Son símbolo de muchas culturas. Por ejemplo, el roble europeo para culturas antiguas celtas. O el árbol Yggdrasil (un fresno) para las mitologías escandinavas. El símbolo del árbol de la vida. Con sus raíces que van al fondo de la tierra y sus ramas que llegan al cielo, es como que une el inframundo con los mundo de más arriba. Buda se iluminó bajó un árbol de la higuera.

Créditos: bastiangarrido, usuario de iNaturalist

Por ejemplo, la araucaria tiene una relación muy especial con los grupos mapuche pewenche del sur de Chile. Pewenche → gente del pewen, pewen es araucaria. Y lo siguiente lo leímos en un estudio de Ricardo Rozzi, que explica científicamente la interrelación entre la araucaria, los pehuenches, y el entorno que los rodea. Las semillas de araucaria o piñones son parte importante de la dieta de los pewenche. Tienen alto contenido de aminoácidos como la cisteína y metionina, que contienen azufre. La metionina es un aminoácido esencial, es decir, nuestro cuerpo humano no puede producirla, y debe incorporarla en la dieta, a través de una fuente nutritiva externa, como las semillas de la araucaria. Al comer las semillas de la araucaria, los pewenche incorporan la cisteína y la metionina, que se convierten en proteínas en su organismo. Este árbol es fundamental para la alimentación y salud de los pewenche.  ¿Y saben de dónde viene el azufre contenido en la metionina y en la cisteína? ¡De los volcanes! El azufre viene con las cenizas de los volcanes, que son transportadas por el viento y el agua. Llegan al suelo, donde bacterias y hongos transforman las moléculas de ácido sulfhídrico (H2S) y dióxido de azufre (SO2) en moléculas de sulfato (SO4) que puede ser absorbida por las raíces de la araucaria. Dentro del árbol, y por una serie de procesos metabólicos, se sintetizan las moléculas orgánicas que generan los dos aminoácidos esenciales que contienen azufre: metionina y cisteína. Cuando los pewenche comen el fruto del pewen, también están comiendo el azufre que viene de los volcanes. Se conectan físicamente con los volcanes. ¿No les parece increíbles las interrelaciones que hay en la Tierra? La ciencia logra explicar con datos algo que los pehuenches ya sabían.

 

No es casualidad que el símbolo de nuestro podcast sea un árbol. Si bien es un símbolo muy repetido en marcas, programas, conceptos, eso es por algo.

 

Para nosotros un árbol es un hogar. Siempre que haya un árbol cerca, me siento en casa. Representan la vida, el planeta tierra, el universo. Y es difícil pensar en un árbol individualmente, uno tiende a pensar en un bosque, que es un ecosistema complejo, de múltiples interconexiones entre diferentes formas de vida, como una red de la vida, que aumenta su resiliencia y capacidad de adaptación frente a grandes cambios climáticos, sequías, incendios, inundaciones y otros impactos.

 

Por eso, cuando hablamos de reforestar: no basta con plantar sólo árboles, hay que considerar cuidar el suelo con sus hongos y bacterias, el sotobosque, los árboles caídos o muertos en pie, las plantas epífitas, lianas, arbustos, quilas, insectos, aves. Todo eso es mucho más importante para almacenar carbono que simplemente plantar árboles en hileras como en los monocultivos de pinos y eucaliptus.

 

Estamos hablando muchas cosas hermosas de los árboles y de los bosques pero eso no quiere decir que otros ecosistemas no son igualmente valiosos, con o sin árboles, como los humedales, pastizales, turberas, costas, desiertos, dunas, humedales altoandinos, todos cumplen un rol, también de secuestro de carbono, hábitat para muchas especies y quién sabe qué más.

Créditos: tili_mllr, usuario de iNaturalist

¿Estaremos cayendo en humanizar excesivamente a los árboles con todo lo que hemos hablado?

 

Respecto a la humanización o antropomorfización, que se puede entender como atribuirle a la naturaleza o a los seres naturales, sentimientos y cualidades humanas. Es como ver la realidad de otros seres desde nuestro propio punto de vista. Lo que se considera también antropocéntrico, lo que concluye que el ser humano es el centro del universo. Y la humanización puede llegar a ser muy negativa, por ejemplo, en las ciencias naturales al momento de realizar una investigación, te puede llevar a conclusiones incorrectas y malentendidos sobre el mundo natural.

 

Pero lo que nos preguntamos es: ¿es siempre malo humanizar? Recordemos una conversación que tuvimos con un científico que entrevistamos en este mismo podcast, que nos dijo que humanizar sirve al momento de educar, al humanizar a otros seres comenzamos a valorarlos, a verlos como iguales, a apreciarlos y querer protegerlos. Un ejemplo muy bueno es el corto documental: “Wild Summon” (A contracorriente), que les dejaremos en la descripción del episodio, donde se literalmente humaniza a los salmones, para que entendamos un poco más sus vidas y cómo sufren por los impactos humanos.

 

Nos genera mayor empatía por los otros seres. Sirve para conectar con un mundo que es aparentemente ajeno a nuestro mundo. Y, obviamente vamos a ver al mundo desde nuestra visión humana, porque somos seres humanos, así vemos y experimentamos el mundo, y es una forma de valorizar a otros seres como te valoras a ti mismo. ¿Es antropocéntrico? ¿Es creer que el ser humano es superior a otros seres? Más bien al revés, es ponernos a nosotros al nivel de otros seres. Es bajarnos del pony por así decirlo. ¿Y no es más antropocéntrico aún creer que los sentimientos que tú sientes son únicamente humanos, que eres la única especie que puede sentirlos? Creemos que hay mucho por discutir en ese tema, no tenemos todas las respuestas, quizás estamos equivocados, pero hay que pensarlo más.

 

Humanizar tiene su lado negativo, como dijimos, en las ciencias naturales, cuando se trata de hacer investigación, porque puede llevar a conclusiones erróneas o subjetivas. Y también en nuestra vidas diarias, cuando humanizamos demasiado a nuestras mascotas, a nuestros perros (tutú, chupetes, coches,etc.) y no les permitimos expresar su propia naturaleza de ser un perro. Es como un extremo negativo de la humanización, querer convertir a otro ser en un ser humano, pasando a llevar su propia forma de ser en este mundo.

 

De todas maneras, la humanización sirve para enseñar (a los niños se les enseña sobre el mundo natural, muchas veces humanizando a los animales), y si la humanización se usa para valorizar y amar más el mundo natural e incentivar a la gente a que lo proteja, entonces sirve ¿no? Como el concepto de derechos de la naturaleza, derechos de los ríos, derechos de los animales, reconocer el valor de otros seres, no creo que sea antropocéntrico, creo que sirve para bajar nuestro valor hegemónico, y subir a los demás seres en importancia.

Fuentes

- Altamirano TA, Ibarra JT, Martin K & Bonacic C (2017). The conservation value of tree decay processes as a key driver structuring cavity nest webs in South American temperate rainforests. Biodiversity and Conservation, 26(10): 2453​​–2472. https://doi.org/10.1007/s10531-017-1369-x

- Díaz Levi P (2 de junio de 2022). El debate que ha generado el “Gran abuelo”, el alerce que sería el árbol más viejo del planeta. Ladera Sur. Link: https://laderasur.com/articulo/el-debate-que-ha-generado-el-gran-abuelo-el-alerce-que-seria-el-arbol-mas-viejo-del-planeta/?srsltid=AfmBOoqAEWg9PGLIoPuym4X8ZzrRoYdIyYotVwukBo5Tlq7Us4GB-M0q

- Ehrenberg R (30 de marzo de 2018). What makes a tree a tree? Knowable Magazine. Recuperado el 18 de febrero de 2024 de https://knowablemagazine.org/content/article/living-world/2018/what-makes-tree-tree

- El Mostrador Cultura (22 de diciembre de 2021). Bosques del sur de Chile y sus suelos: campeones mundiales para almacenar carbono y combatir el cambio climático. El Mostrador. Link: https://www.elmostrador.cl/cultura/2021/12/22/bosques-del-sur-de-chile-y-sus-suelos-campeones-mundiales-para-almacenar-carbono-y-combatir-el-cambio-climatico/

- Equipo LS (1 de febrero de 2024). Güiña usando un árbol quemado de refugio: primer registro de reproducción en cavidades en estado silvestre. Ladera Sur. Link: https://laderasur.com/articulo/guina-usando-un-arbol-quemado-de-refugio-primer-registro-de-reproduccion-en-cavidades-en-estado-silvestre/#:~:text=Todos%20los%20art%C3%ADculos-,G%C3%BCi%C3%B1a%20usando%20un%20%C3%A1rbol%20quemado%20de%20refugio%3A%20primer%20registro%20de,en%20cavidades%20en%20estado%20silvestre&text=Un%20proyecto%20que%20investiga%20el,g%C3%BCi%C3%B1a%20en%20cavidades%20de%20%C3%A1rboles.

- Ibarra JT (2024). La rueda de la memoria: árboles torcidos hacia la luz y la comunidad. En el libro “Árboles torcidos”, Agencia de Borde y Fundación Mar Adentro.

- Ibarra JT, Riquelme-Maulén W, Bañales-Seguel C, Orrego G & Salazar G (2024). While clearing the forests: The social–ecological memory of trees in the Anthropocene. Ambio. https://doi.org/10.1007/s13280-024-02008-5

- Ladera Sur (28 de diciembre de 2020). ¿Quién dispersa al queule? Estudio aborda el rol de animales extintos y modernos en la propagación de amenazado árbol. Link: https://laderasur.com/articulo/quien-dispersa-al-queule-estudio-aborda-el-rol-de-animales-extintos-y-modernos-en-la-propagacion-de-amenazado-arbol/#:~:text=A%20trav%C3%A9s%20de%20un%20estudio,encuentra%20en%20peligro%20de%20extinci%C3%B3n.

- Lara A, Jones J, Little C & Vergara N (2021). Streamflow response to native forest restoration in former Eucalyptus plantations in south central Chile. Hydrological Processes 35(8): e14270. Disponible en: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/hyp.14270

- McKie R (14 de abril de 2024). “We found 700 different species”: astonishing array of wildlife discovered in Cambodia mangroves. The Guardian. Link: https://www.theguardian.com/environment/2024/apr/14/cambodia-mangroves-wildlife-diversity

- Moreno Rodríguez AP (22 de junio de 2020). Anillos de Crecimiento: Árboles y Paleontología. Revista Endémico. Recuperado el 3 de marzo de 2024 de https://endemico.org/anillos-de-crecimiento-arboles-y-paleontologia/

- Muñoz-Concha D & Davey MR (2011). Gomortega keule, the neglected and endangered Chilean fruit tree. European Journal of Forest Research 130: 677–693. https://doi.org/10.1007/s10342-010-0465-1

- Muñoz-Concha D, Muñoz K & Loayza AP (2020). Anachronic fruit traits and natural history suggest extinct megafauna herbivores as the dispersers of an endangered tree. Plants (Basel) 9(11): 1492. DOI: 10.3390/plants9111492

- Nuñez T (24 de junio de 2024). La masacre de la poda en los árboles urbanos de Chile. Ladera Sur. Link: https://laderasur.com/articulo/la-masacre-de-la-poda-en-los-arboles-urbanos-de-chile/?srsltid=AfmBOorJvvPSSAYuAF8B91fU6YVqbW_pF20D2hyCpODmfDgCVvUDW9ED

- Orrego G (2022). Cómo los árboles se comunican entre ellos. Revista Endémico.

Link: https://endemico.org/como-los-arboles-se-comunican-entre-ellos/#:~:text=Se%20comienza%20a%20hablar%20de,traspasados%20de%20planta%20a%20planta.

- Orrego JP (1999). Del Bosque a la Ciudad: ¿Progreso? Todo ecosistema sobre la Tierra sueña con llegar a ser bosque. Publicado en “La Tragedia del Bosque Chileno”. Link: https://aprenderly.com/doc/3200034/todo-ecosistema-sobre-la-tierra-sue%C3%B1a-con-llegar-a-ser-bo 

- Piovesan G & Biondi F (2020). On tree longevity. New Phytologist 231(4): 1318–1337. https://doi.org/10.1111/nph.17148

- Popkin G (2022). Is the world’s oldest tree growing in a ravine in Chile? Science.

Link: https://www.science.org/content/article/world-s-oldest-tree-growing-ravine-chile

- Posner J (25 de agosto de 2023). Aves que nidifican en árboles muertos: investigación revela que un 90% de los nidos de chucaos y churrines están en estas estructuras. Ladera Sur.

Link: https://laderasur.com/articulo/nidificacion-de-aves-cuando-los-arboles-muertos-se-convierten-en-una-fuente-de-vida/?srsltid=AfmBOooXqq1VtP_2-MCV8BWcsDE6JAnsBO8CEYJfcVsFvxplh5iTvJKf

- Rozzi R (2011). Field environmental philosophy: Regaining an understanding of the vital links between the inhabitants, their habits and the regional habitats. Dialogue and Universalism 1–2: 85–109. https://doi.org/10.5840/du20102011/127

Libro

- “La red de la vida” de Merlin Sheldrake

Corto documental

- “Wild Summon” (A contracorriente) de Saul Freed y Karni Arieli.

bottom of page